Tercer día en Roma

Las Catacumbas:

Las catacumbas han cautivado siempre la imaginación del público, pues se pensaba que habían servido de refugio a los cristianos en tiempos de persecución. Sobre ellas se han creado además leyendas acerca de gente que se pierde en sus galerías y desaparece sin dejar rastro. Pero todo esto no es más que fruto de la fantasía. Las catacumbas son simplemente cementerios subterráneos (en su gran mayoría cristianos) cuya historia es, a grandes rasgos, la siguiente:
  • Explicación del fenómeno. Desde tiempos remotos, la ley romana prohibía enterrar a los muertos dentro de la ciudad. Las necrópolis se situaban por ello fuera de los muros, a lo largo de las principales vías consulares que salían de Roma, donde se encuentran ahora las catacumbas. Los romanos solían incinerar los cadáveres, pero judíos y cristianos preferían la inhumación. Por eso, pronto se vieron faltos de espacio y comenzaron a excavar galerías subterráneas en la dócil roca de tufo del subsuelo de Roma, partiendo del pequeño terreno de la necrópolis de superficie.
  • Desarrollo. Las catacumbas aparecen en la primera mitad del siglo II d.C., crecen enormemente en el siglo III por la gran devoción a las reliquias de los mártires, y alcanzan su máximo desarrollo en el siglo IV, cuando terminan las persecuciones. Se ramifican tanto que las distintas redes llegan a conectarse entre sí, formando extensos entramados de túneles con respiraderos, lucernarios y pequeños espacios dedicados al culto.
  • Abandono y olvido. A partir del siglo V, la Iglesia vuelve a enterrar exclusivamente en superficie. Con las invasiones de los bárbaros, las reliquias de los mártires son trasladadas a las iglesias de la ciudad para evitar profanaciones, y las catacumbas son definitivamente abandonadas. Durante la Edad Media caen en el olvido y su rastro se pierde hasta el siglo XVII.
  • Descubrimiento. En el siglo XIX comienza su exploración sistemática por parte de Juan Bautista de Rossi, que descubre las Catacumbas de San Calixto. Actualmente se conocen más de 60 catacumbas, con cientos de km. de galerías y docenas de miles de tumbas. Pero todavía quedan muchas por descubrir.

 


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